Este año 2020 quedará en la historia como aquel en el que nuestra Dolorosa no nos recibió el Viernes de Dolores en el altar mayor de La Asunción para entregarnos el puñal de su corazón, aquel en el que no procesionó el Miércoles Santo por la calle Perier, donde ni una lágrima le recorrió la mejilla con resignación; tampoco el Viernes Santo en el Calvario, un rayo de sol le besó la frente bajo la atenta mirada de su Hijo, ni se llenó de gloria cuando el domingo de Resurrección su dolor se convirtió en esperanza.

Pero cuando nos demos cuenta llegará otra Semana Semana Santa, la de 2021, que viviremos más intensamente. No desfallezcamos nunca porque siempre al lado de nuestra Madre hay ESPERANZA.  Que ELLA NOS PROTEJA BAJO SU MANTO.